Plan de ataque

Cambio de un ataque ofensivo a un ataque defensivo

Por Ben Klaene & Russ Sanders

El ataque ofensivo de un incendio es una de las vías más eficientes para salvar vidas y bienes. Corno tal, es preferible en todos los casos en que pueda ser llevado a cabo de manera segura, Al llegar al lugar del incendio, es probable que el departamento de bomberos se encuentre con condiciones que requieran un ataque defensivo. Sin embargo, existen circunstancias en las que los bomberos deben intervenir en ambos, cuando un ataque que se inicia de un modo ofensivo se transforma en un ataque defensivo debido al empeoramiento de las condiciones.

Los Comandantes de Incidentes (ICs, por sus siglas en inglés) expertos, reconocen cuáles son las condiciones que indican cuándo el ataque inicial debería ser defensivo o cuándo la inestabilidad de las condiciones impone un cambio de estrategia. Generalmente, los ataques defensivos se implementan cuando la integridad estructural del edificio está en duda, cuando las condiciones del incendio u otros riesgos impiden el ingreso o cuando el riesgo para los bomberos es demasiado alto en relación con aquello que puede ser salvado.

Al adoptar la decisión de llevar a cabo un ataque ofensivo o defensivo, es fundamental que la compañía y los oficiales de las jefaturas sean competentes en la aplicación de los principios sobre riesgos versus beneficios. Si el incendio no se extingue de inmediato, las condiciones del edificio se deterioran hasta un punto en que es improbable la supervivencia de los ocupantes y el colapso de las estructuras se vuelve más factible. Cuando la supervivencia de los ocupantes es improbable o cuando todos los ocupantes del edificio han sido evacuados de manera segura, el beneficio de la seguridad humana deja de ser un factor de consideración. Es en este momento cuando el Comandante de Incidentes (IC) debería evaluar nuevamente el análisis de riesgos versus beneficios. Si se toma la decisión de continuar con un ataque ofensivo cuando las vidas de los ocupantes ya no corren riesgo, el Comandante de Incidentes debe monitorear minuciosamente el avance de la extinción. En caso de que el fuego continuara aumentando, podría decidirse cambiar a una estrategia defensiva.

Durante un ataque ofensivo, el Oficial de Seguridad y el Comandante de Incidentes podrían adoptar una decisión conjunta respecto de "comenzar a medir los tiempos", es decir, que luego de transcurrido un determinado plazo de tiempo, evaluarán nuevamente la situación. Si hubieran determinado que el incendio no está siendo controlado, el Comandante de Incidentes suspenderá el ataque ofensivo y asignará nuevos puestos a los bomberos para un desempeño en modo defensivo. Por ejemplo, podría configurarse un tiempo de 10 minutos para un incendio que se auto-ventila a través del techo. Durante dicho período de 10 minutos, el Comandante de Incidentes y el Oficial de Seguridad monitorean minuciosamente la situación, y si las condiciones lo garantizan, podrían tomar la decisión de cambiar a un ataque defensivo en cualquier momento. Si las unidades pueden controlar de manera satisfactoria el incendio dentro del período de 10 minutos, la operación probablemente continuará en el modo ofensivo. Sin embargo, si el volumen total del incendio no se reduce significativamente luego de 10 minutos, comenzará a implementarse un cambio de estrategia hacia un ataque defensivo. El cambio de una estrategia ofensiva a una estrategia defensiva generalmente pone a prueba la habilidad de gestión del Comandante de Incidentes. Toda vez que estuviera dentro de las posibilidades, es preferible llevar a cabo un retiro organizado que un retiro de emergencia en donde hay que "dejar todo y salir corriendo". Durante un retiro organizado, las unidades asignadas a búsqueda y rescate, así como otras dotado que estuvieran trabajando sobre el incendio, se retiran hacia el exterior o al menos se evacuan hacia una posición situada debajo del incendio, antes de que los chorros de manguera sean dirigidos, en retroceso, hacia afuera del edificio. Sin embargo, en determinadas circunstancias es necesario llevar a cabo un retiro de emergencia como por ejemplo cuando el colapso del edificio es inminente.

Al "comenzar a medir los plazos", el Comandante de Incidentes deberá asignar a una persona al sector de planificación para el desarrollo de un plan de reubicación de compañías, aparatos y equipamientos. Si las condiciones indican la posibilidad; de un colapso catastrófico del edificio, todo el personal y los aparatos deberían ser ubicados fuera de la zona de colapso, que generalmente se calcula en 1,5 veces la altura del edificio. En un edificio de varios pisos, la zona de colapso calculada podría ser de una distancia considerable, que en algunos casos excede el ancho de la calle y se extiende más allá del alcance efectivo de los chorros maestros. Por lo tanto, en algunos casos la aplicación segura y efectiva de agua al edificio de origen podría ser posible. Ello puede llevar a que se tome la decisión de no atacar—en cuyo caso el edificio de origen es considerado como un siniestro con pérdidas totales a favor de la protección de las exposiciones.

Un ataque defensivo generalmente requiere la participación de una cantidad menor de personal que un ataque ofensivo. Por lo tanto, los bomberos podrían no ser asignados a una tarea específica una vez que los chorros para un ataque defensivo se encuentran en la posición correspondiente. En este caso, los bomberos no asignados a tareas determinadas actúan y se desempeñan por cuenta propia. Dicho desempeño por cuenta propia generalmente incluye la reubicación de las líneas de manguera de mano que se utilizaron durante el ataque ofensivo. Muchos de los incendios que hemos estudiado muestran a los bomberos posicionados cerca de una estructura que está en peligro de colapsar usando una línea de manguera de diámetro pequeño y totalmente inefectivo.

Nunca deberían implementarse estrategias ofensivas y defensivas en el mismo edificio y al mismo tiempo. Sin embargo, en ciertos casos es necesario un cambio estrategia debido al empeoramiento de las condiciones. Cuando se cambia de una estrategia ofensiva a una estrategia defensiva, es imprescindible que el Comando de Incidentes mantenga la situación controlada y cree un plan para que la transición sea poco conflictiva y segura.


Esta columna ha sido adaptada del libro Combate de Incendios Estructurales.


NFPA Journal Edición Invierno de 2008

Monóxido de Carbono: enemigo invisible

El monóxido de carbono es el responsable de un alto número de muertes especialmente en las épocas más frías del año. Ser inodoro e incoloro es su arma para intoxicar al ser humano, e incluso afecta al feto en una mujer embarazada.

Es posible reconocerlo si la llama del gas licuado en la estufa a gas o el calefont es de coloración amarilla o naranja, en lugar de azul normal; o la aparición de manchas, tiznado o decoloración de los artefactos, sus conductos de evacuación o alrededor de ellos.

Los accidentes se relacionan en su mayoría con:

  • Uso de Calefón sin el caño de evacuación de gases al exterior.
  • Uso de calefactores a gas por mas de 20 minutos en lugares sin ventilación.
  • Braseros utilizados en dormitorios cerrados o sin ventilación.
  • Garajes o cocheras cerradas con vehículos encendidos.
  • Uso de motobombas en sótanos o pozos.

¿Cómo actúa el CO?
Una vez inhalado, el monóxido de carbono ingresa al organismo a través de los pulmones, desde allí pasa a la sangre donde ocupa el lugar del oxígeno. De esta manera reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno hacia los tejidos. Además, hace que las células no puedan utilizar el escaso oxígeno que les pueda llegar. Esta falta de oxígeno afecta especialmente al cerebro y el corazón.

La intoxicación por monóxido de carbono (CO) se presenta en las épocas frías, debido a que se incrementa el uso de estos artefactos como el calefont, braseros al interior de las viviendas; sumado al cierre de puertas y ventanas que impiden la normal llegada de aire puro a los ambientes de permanencia, e impide la salida del mortal gas monóxido de carbono hacia el exterior.

Los síntomas se pueden confundir a menudo con los de la gripe o con los de una intoxicación alimentaria, pero la intoxicación leve se caracteriza por: dolor de cabeza, cansancio, debilidad, tendencia la sueño, náuseas y vómitos. Incluso enfermos cardíacos podrían presentar dolor en el pecho.

Es importante tener en cuenta, que en los casos de embarazo, el CO no sólo afecta a la madre, sino que también afecta gravemente al feto, debido a la propiedad de este gas de atravesar fácilmente la barrera placentaria.

En una intoxicación grave se agrega: inconciencia, respiración débil e irregular, temperatura corporal baja, convulsiones, pulso lento e irregular, presión arterial baja; hasta provocar un plor en el pecho.aro cardiorrespiratorio y la muerte. El intoxicado grave, en caso de sobrevivir, puede tardar varias semanas en recuperarse, presentar recaídas hasta cuatro semanas después de una aparente mejoría, quedando algunas personas con lesiones cerebrales y alteraciones de su personalidad.

¿Qué hacer ante una intoxicación?

  1. Ventilar inmediatamente el ambiente contaminado.
  2. Retirar a las personas expuestas al exterior de la vivienda, sin poner en riesgo su vida.
  3. Llamar primero al SAMU, para su correcta atención y tratamiento, en caso contrario, trasladar inmediatamente a un centro hospital.
  4. Luego llame a BOMBEROS indicando sobre la sospecha de monóxido de carbono en un sitio cerrado para que ellos ventilen y monitoreen el área con instrumentos hasta que esta sea segura.
  5. Si los intoxicados están inconscientes, acostarlos en posición de costado (posición lateral de seguridad), mientras se espera la llegada del SAMU.
  6. No suministrar nada por boca y, si es posible Y ESTA CAPACITADO, proveer a la víctima oxígeno lo ante posible.

¿Cómo se produce este gas? El gas natural o metano y el GLP (gas licuado de petróleo) no contienen monóxido de carbono (CO). Este gas se produce cuando hay mala combustión (incompleta), sea por mala entrada de aire, por consumo de oxígeno del ambiente o por quemadores sucios de los artefactos domiciliarios.

Las fuentes más comunes de producción son: los braseros, calefones (instalados en baños o con tirajes inadecuados), hornos y estufas mal calibradas, así como también gases de escape de motores a explosión, incendios, humo de tabaco y determinados procesos industriales. Pero todo aparato que genere combustión puede generar CO, aún las estufas con tiro balanceado, con problemas de conexión o técnicos.

Preparado por Jorge Sáez Tapia
Instructor Academia Nacional de Bomberos
Cuerpo de Bomberos de Valdivia

Referencias:
- Red de Información Toxicológica y Alerta de Chile RITA
- Ministerio de Salud de Argentina

EQUIPOS PARA ATMÓSFERAS EXPLOSIVAS

Jorge Sáez Tapia
Instructor ANB
Cuerpo de Bomberos de Valdivia

Entre las emergencias a las cuales responde Bomberos, el trabajo en atmósferas explosivas es uno de los que involucra mayor riesgo.

Éstas pueden presentarse ante ambientes con gases inflamables, vapores de líquidos combustibles e inflamables y sólidos combustibles finamente divididos en suspensión.
Para todas las situaciones se requiere que existan niveles suficientes de oxígeno (más de 12 % a lo menos) y una Fuente de Ignición, vale decir, la suficiente cantidad de energía para iniciar una combustión.
Esta fuente de ignición puede generarse por múltiples fuentes tales como energía eléctrica, calórica, química u otras, materializada por chispas de artefactos, aparatos o acciones humanas (uso de equipos de radio, celulares, linternas, herramientas, estática de prendas de ropa sintética, otras).
El equipo de respuesta de emergencia que responde a la emergencia si no aplica un procedimiento adecuado, puede generar esta fuente de ignición. Para evitar esto, que tendría consecuencias catastróficas para los Bomberos como para la comunidad que se concurre a ayudar, se debe tener permanentemente presente que debe evitarse el ingresar a atmósferas inflamables explosivas pues presenta riesgos complejos de controlar.

Sólo si es absolutamente necesario ingresar para rescatar una persona (o a un compañero) se deben aplicar PON específicos (Procedimientos Operativos Normalizados) para estas situaciones.
Esto además plantea el desafío a la Academia Nacional en cuanto al disponer de un proceso de capacitación que aborde esta temática. Dentro de estas materias, los equipos que deben usarse para prestar soporte a las operaciones son los que a continuación se detallan:

Linternas
Con las linternas y otros equipos de iluminación sucede lo mismo, por
ejemplo las linternas marcas Streamlight modelo SURVIVOR, están aprobada en fabrica para uso en localidades peligrosas (clasificadas) Clase I, División 2, Grupos A, B, C, D con temperatura nominal T2 y Clase II, División 2, Grupos F, G con temperatura nominal T4A.

Equipos de Radio
No es suficiente que un equipo de radio cumpla con normas militares, además es indispensable que tanto el equipo como la batería estén certificadas por Factory Mutual para tr
abajo en atmósferas explosivas.
En el caso de la radio portátil marca Motorota modelo PRO 5150 esta se reconoce por el modelo de la batería y el sello verde FM en la base del equipo, que indica: Clase I II y III D
IV 1 Grupos C, D, E, F, G y para Clase I DIV 2 Grupos A, B, C, D, con baterías HNN9010A o HNN9011A y codigo de Temperatura 3C.

Herramientas
Las herramientas de Berilio están compuestas de una aleación de cobre y un 1.8%
de berilio, presentan la mejor combinación de torque y peso, son no magnéticas, resistentes a la corrosión y su chispa es de muy baja energía ( por debajo del punto de ignición ). Llevan certificación de FM.


"SU UNICA CONTRAINDICACION ES NO TRABAJAR EN AMBIENTES DE ACETILENO

Clasificación de atmósferas explosivas

Tanto la FACTORY MUTUAL (FM) como UNDERWRITERS LABORATORIES (UL), clasifican los equipos para localizaciones peligrosas como intrínsecamente seguros y/o No encendibles. El equipo Intrínsecamente Seguro es adecuado para las localizaciones de División 1 y 2. El equipo No encendible solo es adecuado para localización de División 2. Las Localizaciones Peligrosas están definidas en el articulo 500 del Código Eléctrico Nacional (NEC) y disponible en la Norma NFPA 70.

¿Cómo interpretar la clasificación?

El sistema de clasificación se divide en CLASES y DIVISIONES, a su vez las CLASES se subdividen en GRUPOS.
Las CLASES definen la naturaleza genérica de los materiales.
Las DIVISIONES expresan el grado de riesgo en la localización.
Los GRUPOS entregan una lista de materiales.

CONCEPTO

SIGNIFICADO

CLASE I

Gases o vapores inflamables, subdividida por los grupos A, B, C y D.

CLASE II

Polvos combustibles, esta subdividida en Grupos E, F y G.

CLASE III

Fibras o rellenos de ignición fácil, estas incluyen el rayón, el algodón, el istie, el jute, el hemp, okum y otros materiales similares

GRUPOS A,B,C y D

EL ART.500 de la NEC proporciona una lista de gas o vapor inflamable dentro de cada grupo.

GRUPO E

Polvos de metal incluyendo aluminio y magnesio.

GRUPO F

Incluyen el polvo de Koke, de carbón y de alquitrán

GRUPO G

Polvos de granos ( cereal ).

DIVISION 1

Localizaciones donde materiales particularmente peligrosos están presentes en el aire potencialmente inflamable en concentraciones continuas, frecuentes o intermitentes bajo condiciones de operación. Los equipos aprobados para Div.1 también pueden ser usados en la Div.2.

DIVISION 2

Localizaciones que podrían transformarse en peligrosas en el caso de un derrumbe mecánico, una falla accidental o con la operación anormal de un equipo.

CODIGOS DE T°

El equipo debe estar marcado con Temperaturas de operación de Máxima Seguridad o Códigos de Temperatura si una temperatura de superficie excede los 100° F. Lo siguiente define la aceptabilidad del equipo para una localización específica dependiente de la temperatura de ignición del material en la localización.